Sueño con un futuro de igualdad y equidad desde las aulas.
Sueño
con contemplar las niñas y niños entrar por las puestas de las aulas del nivel
inicial, en libertad de sombras, que ya no sean señalados por
movimientos propios de su etapa, quizás un estilo distinto de aprendizaje,
sueño con vivenciar la llegada del niño con TDAH disfrutar de su aula sin ser
señalado, sueño y sueño en esa igualdad que profundice en mi ser, que escuchaba
y estudiaba pero ahora abrazo profundo, sueño con ver los salones de clase con
niños y niñas con NEAE ser tratado sin vulnerar sus derechos…
Donde el respeto por los derechos brote como río en cada centro educativo,
y cada niño y cada niña con la condición de autismo pueda alumbrar con su luz,
que las desigualdades no oculten la profundidad de sus cerebro neurodivergente,
impresionante, profundo, lleno de amor, lleno de miedo, curiosidades y talentos.
Sueño
con una mañana sin barreras desde la primera persona que te ve entrar por el
portón de la escuela, sueño no ver la barrera aptitudinal que tiene la
psicóloga al saber que el niño tiene una condición, sueño no tener que recibir
dos llamadas cada semana, diciendo que no aguantan aquel niño que vulneraron
sus derechos, derechos que les asisten a la educación… pero como tiene una
discapacidad.
No
quiero ver los muros de los prejuicios reinar en mi sociedad, donde las voces se alzan en armonía
silenciosa, y la justicia se teje con hilos de amo, pero solo para algunos, porque en cada ser humano, se honra la esencia del otro, sueño y sigo soñando
con esa equidad que algún día contemplare desde mi balcón.
En la
cultura se forjan las voces que resuenan, aunque el pueblo no las escuche,
desde una ventana alguien escucha y sigue el legado, el género no debe ser
cadena que limita a los docentes y las docentes, al cura, al pastor, familias y
demás… es tiempo de abrir los ojos y ver que el género solo es construcción
social.
¡Oh!
derechos humanos senda que nos guía, por lo menos eso intentan, pero las
desigualdades aún nos quiebran, persiguen, y nos hieren.
Desde
los hospitales se clama justicia, por la vida de aquel que no tenía ni para
llegar a la urgencia, la que llega a la escuela con el joven con discapacidad,
pero el pero reina solo con verle el diagnostico, las leyes se desvanecen en mi
amada Republica. Los que sufren,
olvidados, siguen luchando en su pobreza por igualdad para todos.
Equidad
es más que una palabra, es un sueño, en un sistema que olvida la población más vulnerable,
donde las leyes se quiebran por la indiferencia, y la discriminación sigue su
curso insostenible. Como educada, sembrare
el cambio, porque la formación es la luz que puede transformar, gracias a este
diplomado, afiance mis conocimientos para continuar la defensa de los que no
tienen voz, la lucha por los derechos, un deber sin descanso. Con cada
aprendizaje nutrido, me fortalezco, porque estoy convencida que la educación es
poder, y en las aulas se forjan los cambios que la nación necesita, un camino
donde todos, finalmente, seremos iguales y practicaremos la equidad.
Seguimos
aprendiendo, pues el reto nunca cesa, y la tarea es ardua, mas no imposible. Con
cada paso, la justicia toma forma, y con cada lucha, los vulnerables se hacen
fuertes, porque el cambio no es solo un anhelo, es una realidad que se
construye día a día, con compromiso y voluntad.
Mi
formación profesional es mi herramienta, un potencial para impactar, para ser
parte del cambio. Con educación, cultura y equidad en la mano, luchamos por un
futuro donde el derecho sea para todos, y la discriminación quede en el olvido.
Porque en la defensa de los más necesitados, encontramos la verdadera fuerza de
nuestra nación.
Virginia
Bello
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